sábado, 24 de abril de 2010

todo eso es en vano..

Es que me ha invadido una tristeza de pronto. No puedo hacer oídos sordos a lo que he escuchado. Tampoco puedo escribir al respecto, no claramente al menos. Es lo que me he propuesto desde que tomé este cuaderno y esta lapicera, pero es que no sé que decir. Todo me suena a palabras vacías Palabras tontas, de esas que dice la gente, o que yo digo a veces también, un poco porque hay que (sobre)vivir en sociedad, un porque porque yo soy esa gente, también. No tiene sentido excluírme del resto. No soy un ente aislado.
Pero cómo describir esto que siento, esto que me está pasando, sin recurrir a palabras vacías (palabras que, por cierto, tampoco lo explicarían). Tengo recuerdos. Imágenes en forma de fotografías antiguas, en blanco y negro, las mujeres de pollera larga. Tanto aguante, tanto espíritu, tanto amor, ¡tanta vida!
¿Cómo es posible que todo esto se pierda de pronto? ¿Y cómo hago para entender que no se ha perdido, que aún existe? Existe mientras haya memoria, mientras haya recuerdo, una anécdota y una risita nerviosa, aunque sea sólo un poquito, existe porque tanta vida ha dado sus frutos. Aunque me pierda un poco ahora yo también, y no sepa como continuar. Porque esta música es tan triste, me gustaría llorar pero ya no puedo, y ella que nos va a dejar, y no puedo decir nada, nada, nada puedo decir, nada porque nada tengo para decir, solamente esto que siento, y no voy a llorar digo ahora, porque ha sido tan linda, y lo es, lo es aún y lo seguirá siendo, es hermosa, es hermosísima.

Eugenia

Ay Eugenia, que tonta enfermedad, que inútil, que estúpido, pero enfermedad al fin. Tanto tiempo quisiste estar enferma por enfermedad, y ahora de hecho lo estás. Tan sola y por decision propia, tan enferma y pensás que no es por vos, pero sí es por vos. Estás atrapada y no sabés cómo salir, estás enferma, estás enferma Eugenia; poco a poco es la respuesta.

martes, 20 de abril de 2010

Mmmm

Anoche yo quería escribir algo acá y ahora no me acuerdo qué.

lunes, 29 de marzo de 2010

hey!

Que lo que no te mata te fortalece y yo me voy a comer al mundo.

domingo, 28 de marzo de 2010

ups

El primer domingo que almuerzo ravioles y voy al cine y sin embargo...
(Cuando salí, unas mujeres me preguntaron que me había parecido la película, y el final. Después nos quedamos hablando y pensaban que tenía pinta de "estudiante de cine". En la salida me encontré a un profesor de la facultad, pero este me cae bien. En la parada de colectivo, había un perro triste. Al perro triste lo acaricié hasta que vino el colectivo. En el colectivo, estaban pasando la noventa y siete uno. En casa, lo primero es el mate.)

muerte, chocolatada y muerte

Que desesperante la certeza, hubo tanta incertidumbre, de pronto una leve sospecha, y luego la muerte. Muerte como un cuchillo en la espalda, lentamente fue escuchando las voces que se alzaban y entonces lo comprendió, lo comprendió todo. Muerte. Muerte cuchillo muerte. Una tristeza infinita mientras todos reían, tristeza insuperable y ahora lo peor, esa certeza destructora y ahora ya nada sería igual. Porque junto con el cuchillo (muerte), habían muerto los pequeños instantes que hacían que todo valiera la pena.
Muerte.

lunes, 22 de marzo de 2010

not here anymore.

Y qué hacer ahora con esa desazón, ese desasosiego, era certeza enfermiza e incurable de saber que hoy no estás, la incertidumbre - la que no me alimenta - de no saber si volverás, o qué. Qué. Por qué me siento tan sola de pronto, cómo es que soy la única que lamenta tu ausencia, soledad en el sentimiento por ende. Soledad en el no poder compartir, el habla, los momentos, la quietud de dos que no es uno, dos que es un número par, mi número par quedó marchito y ni un colectivo puede ayudarme ya, pues lo que busco no es un pedazo, porque son dos, dos que no es uno, y no uno que es dos, nunca uno que es dos.
Recuerdo una noche invernal, de esas en las que te pedía un pulover y jugaba a ser un hombre, modificaba mi peinado, mi postura, venía de un círculo asfixiante en el que otro tipo de incertidumbre me consumía (la que justamente me daba vida), y las palabras abrían ese círculo sin siquiera tocarlo, era genial.
Y qué hacer ahora, que hacer hoy, qué hacer mañana, en la espera cotidiana de cinco minutos y el cigarrillo, cinco minutos solamente pero me gustan tanto, y ahora tienen ese sabor amargo, sabor amargo de que no estás, la incertidumbre de no saber qué pasará.

Café de diario

Pero a Sabrina sólo podría verla en sueños. Continuaría con mi rutina de todos los días, y mientras, buscandola con la vista en todas las calles, en todos los cafés por los que pasara, en el cine, en la plaza, en el mar. Pero sólo podría verla en sueños. Porque habría desaparecido ya, lejos mío, no me miraba, y sin mirarme me asesinaba, o tal vez justamente me daba fuerza, voluntad, terrible pero real voluntad de seguir buscandola, enfermizo círculo, buscandola en su mirada, la buscaría en el café, yo tomando café, ella sin mirarme. No la encontraría. 
Llegaría un día, supongo, en que dejaría de buscarla. No estoy seguro, pero pareciera ser que los "y así ocurrió hasta el resto de sus días", sólo son ciertos en los libros y las películas. Y la experiencia empírica me había demostrado lo mismo, años atrás, parecido pero diferente, tan lejano ahora.
Oh Sabrina, vuelve a acomodarme la corbata, Sabrina, ahora comprendo tu dolor, vuelve a acomodarme la corbata en la puerta, sucios, escondiendo las pruebas del delito.

sábado, 20 de marzo de 2010

jueves, 18 de marzo de 2010

Mejor

Me producen muchísima curiosidad las personas que parecen no tener nada que esconder... Algo siempre esconden.