cada vez que vuelvo a pensar como escribo, me pongo tan contenta, aunque no sonría de hecho.
domingo, 27 de junio de 2010
ahora sí tengo sueño
Ayer fue el mate, hoy el té, a veces café (cigarrillos). Al amanecer (oscuro el amanecer) no quiso salir de la burbuja, atormentado por los fantasmas del futuro inmediato, y los del pasado también. Los fantasmas del futuro, bueno, pueden asesinarse, en práctica, pero los del pasado son terribles. No lo dejan en paz ni un momento. Todo cambiar, todo de nuevo, todo o nada... Tomando coraje logró salir de la burbuja, con una tarea autoimpuesta que nadie pareció reconocerle (no importa eso, pero es que de vez en cuando viene bien). A lo largo del día hubo altos y bajos. Sí, no, sí, no, no sé, tal vez, puede ser, ya fue, no importa, sí, no, no, no, sí, bueno no. Porque cuando ya comienza a oír ruidos que no son, y a ver sombras que tampoco, es mejor irse a dormir ((mañana es mejor)).
viernes, 25 de junio de 2010
recuerdos del futuro .
La historia sólo existía en su cabeza. Nadie más lo sabía, nunca, nadie, de hecho, lo iba a saber. Quizás incluso porque era todo un invento. Un invento producto de una noche, una como tantas otras, podría haber sido, pero no. Lo que nunca olvidaría sería ese sueño, el sueño de la noche anterior le había contado que algo había cambiado. Plumita, sábana, fiesta, sueño, ¿qué pasa aquí? No te gusta, no te agrada, querés tu plumita y quedarte tranquila ya. Pero el sueño había hablado. No le había dado importancia, y sin embargo sucedió. Luego de eso ya nada era lo mismo. Las actividades que antes realizaba con tanta soltura, tan despreocupada, comenzaron a ser el eje principal en su vida, ahora sólo vivía para buscar ciertos momentos. Era tan feliz y tan triste luego. Tan feliz y tan triste luego.
Comenzó a creer que debería olvidarlo, entonces. Ya no valía la pena. Destruir la historia que había construido en su mente, convenciendose en teoría (pero no es práctica, ésta era la parte complicada), de que todo había sido producto de su imaginación. Las circusntancias la ayudaron, por una o dos semanas, sintió la levedad, el alivio de la levedad de la desaparición de la historia.
No duró mucho. Volvió a ocurrir. Lugares insólitos, noches que nada dicen, miradas tímidas, y cada uno en sus pensamientos. Pero los cuerpos hablan, también. Listo. Destruir todo y quedarse con la historia.
(No te gusta, no te agrada, de momento, todo lo que no tenga que ver con la historia). La historia. La historia... ¡Y volvió a ocurrir! Que felicidad, se lo contabas a tu plumita, entre las sábanas. Era muy feliz, muy feliz, la historia no existía sólo en su cabeza, y sin embargo... Sabía que algo no estaba bien. La historia la estaba creando ella. ¿Cómo se dibujan las casualidades? ¿Y la última vez? Recordaría siempre la última vez, nunca podría saber si había sido casualidad, o no. No sé si importa, para el caso, tampoco.
(No te gusta, no te agrada, de momento, todo lo que no tenga que ver con la historia). La historia. La historia... ¡Y volvió a ocurrir! Que felicidad, se lo contabas a tu plumita, entre las sábanas. Era muy feliz, muy feliz, la historia no existía sólo en su cabeza, y sin embargo... Sabía que algo no estaba bien. La historia la estaba creando ella. ¿Cómo se dibujan las casualidades? ¿Y la última vez? Recordaría siempre la última vez, nunca podría saber si había sido casualidad, o no. No sé si importa, para el caso, tampoco.
Poco a poco plumita, volvés a la plumita. Pues volviste a sentir en carne propia la emoción de la incertidumbre, esa alegría, ese secreto y sonreír. No importa que sea poco tiempo, hace que todo todo todo valga la pena. Es un poco masoquismo, en realidad. Pero eras tan feliz. Yo te apoyo, plumita, es que no quiero que sufras. La historia no es todo, la historia puede terminar con vos.
Plumita... Ya no hay más sábanas plumita...
jueves, 24 de junio de 2010
tun tun tun tun..
te permití destruir la pluma, por última vez.
por última vez te habrás deslizado sobre las sábanas
sin tocar la pluma.
las sábanas están bien, pero primero es la pluma.
la abandonaste, sin saberlo, la dejaste ir
sin saber que no es tarde aún
para recuperarla.. no la dejes ir, es como
destruirte un poco
(tal vez del todo)
a vos también.
viento helado.
Ya casi no lo veo. No lo pienso. A veces lo veo de lejos. Hace unas semanas me habló. Le respondí. No pude seguir con la cotidianeidad de mis planes. Hoy lo mismo. A veces lloro. A veces disimulo. A veces escondo la cara. Quizás es por eso que no escribo, para negarlo, negarlo todo, sin darme cuenta de que entonces estoy actuando como un conejo enjaulado. Son cosas que pasan, tomar un vino y sonreír. Luego la soledad. El cigarrillo termina de destruir. Destruir, destrucción. Pero son momentos. Al final, siempre vuelve a amanecer. Siempre volvemos a levantarnos. Tengo que volver a mirarte a la cara, y se que un día ya no importará, no importará nada. Mientras tanto, no todo está tan mal. Mientras haya gente, mientras los pájaros canten, el mate esté caliente en invierno, no todo está tan mal ahora y la música...
martes, 25 de mayo de 2010
Lalalalaiieeeuuu
Quizas eran pececitos de colores, los que nadaban en el suelo aguado. Aguado porque había llovido, llovió dos, tres, cuatro noches seguidas, ya no lo recuerdo. Finalmente salió el sol. O no, porque no era el sol, el cielo intentaba amanecer, y en el suelo aguado los pecesitos de colores. Me hubiera gustado tener una cámara fotográfica. No, no sé para qué, no hubiera podido capturar la calle. La calle con los pececitos nadando, nadando en el suelo aguado con las hojas de otoño, mojadas ya, que bailoteaban. No caminaba nadie, sólo yo. Yo acompañada por los pecesitos y las hojas de otoño, que nadaban y bailaban. Que lindo viaje que tuve.
viernes, 14 de mayo de 2010
eeeh
Las ganas de escribir siempre me vienen en momentos inesperados.
No, por mucho que lo fuerce, este no es uno de esos momentos.
sábado, 24 de abril de 2010
todo eso es en vano..
Es que me ha invadido una tristeza de pronto. No puedo hacer oídos sordos a lo que he escuchado. Tampoco puedo escribir al respecto, no claramente al menos. Es lo que me he propuesto desde que tomé este cuaderno y esta lapicera, pero es que no sé que decir. Todo me suena a palabras vacías Palabras tontas, de esas que dice la gente, o que yo digo a veces también, un poco porque hay que (sobre)vivir en sociedad, un porque porque yo soy esa gente, también. No tiene sentido excluírme del resto. No soy un ente aislado.
Pero cómo describir esto que siento, esto que me está pasando, sin recurrir a palabras vacías (palabras que, por cierto, tampoco lo explicarían). Tengo recuerdos. Imágenes en forma de fotografías antiguas, en blanco y negro, las mujeres de pollera larga. Tanto aguante, tanto espíritu, tanto amor, ¡tanta vida!
¿Cómo es posible que todo esto se pierda de pronto? ¿Y cómo hago para entender que no se ha perdido, que aún existe? Existe mientras haya memoria, mientras haya recuerdo, una anécdota y una risita nerviosa, aunque sea sólo un poquito, existe porque tanta vida ha dado sus frutos. Aunque me pierda un poco ahora yo también, y no sepa como continuar. Porque esta música es tan triste, me gustaría llorar pero ya no puedo, y ella que nos va a dejar, y no puedo decir nada, nada, nada puedo decir, nada porque nada tengo para decir, solamente esto que siento, y no voy a llorar digo ahora, porque ha sido tan linda, y lo es, lo es aún y lo seguirá siendo, es hermosa, es hermosísima.
Eugenia
Ay Eugenia, que tonta enfermedad, que inútil, que estúpido, pero enfermedad al fin. Tanto tiempo quisiste estar enferma por enfermedad, y ahora de hecho lo estás. Tan sola y por decision propia, tan enferma y pensás que no es por vos, pero sí es por vos. Estás atrapada y no sabés cómo salir, estás enferma, estás enferma Eugenia; poco a poco es la respuesta.
martes, 20 de abril de 2010
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