viernes, 23 de marzo de 2012

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Hoy me acordé de su cara.
El bañado, esperándome en una esquina
a la medianoche, 
sonrisa.
- Tenía ganas de llegar yo primero. - Le dije.
- ¿Querías que llegara tarde?
- No, no. Sólo tenía ganas de llegar yo primero.

sábado, 17 de marzo de 2012

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yo ando en la vida con delay, le dije hoy mientras me servía la birra y me preguntaba: "¿cómo? ¿todavía no fueron a tomar café?".

miércoles, 7 de marzo de 2012

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quisiera escribir mis impresiones de hoy - que terminó a las cinco de la mañana con un té de coca y sin querer dormir - quizás mañana - relate mejor - hoy tomé café con un francés - en la peatonal - hoy tomé birra con Abril - fue genial - le quiero regalar - La casa de las bellas durmientes - y quiero conseguir - Las relaciones peligrosas - me dijo algo del exceso - y de la gente que queremos - o no queremos - me habló de las etapas - comentamos las virtudes de * - me dijo de Marcos - me dijo algo de la costumbre - me dijo que ahora podía darme cuenta de que era capaz - de decirle "hola" a un extraño - en una terminal - y tomar café - yo tengo esa sensación extraña desde hace unos días - sensación de que puedo sobrevivir sin nadie - sobrevivir conmigo -

estoy tan cansada - cociné una tarta a las tres de la mañana - tengo ganas de aprender a cocinar - otras cosas - Pablo me mandó un mensaje - y aunque quiero volver a irme - no está tan mal - estar en el mar.

jueves, 22 de diciembre de 2011

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Últimamente y desde hace un tiempo, que no es lo mismo aunque parezca que sí, sentarme en el sillón a las dos de la madrugada, tomar té con limón, acariciar a la gata y ponerme a escribir largas cartas al viento, al otoño que algún día volverá - al mar -.

lunes, 19 de diciembre de 2011

pintar otra vez esta habitación

Hoy salí al almacén a comprar zapallitos para hacer una tarta, sucia, y en pijama. Pensé ojalá no me encuentre a nadie, es que la otra vez me encontré a un chico que hubiera sido mejor no encontrármelo. Me pidió mi número de celular y se lo dí, hubiera sido mejor darle un número de mentira, para qué, si igual nunca le iba a contestar los mensajes ni atender sus llamados. Tuve la sensación de que cada vez que salgo a comprar zapallitos voy en pijama, o de que cada vez que estoy sucia y en pijama tengo ganas de comer tarta de zapallitos.
Hace un rato leí declaraciones públicas de un ex-algo hacia una chica, y me reí porque le decía lo mismo que a mi. No, no quiero decir esas cosas que dice todo el mundo, no hablo de chamuyos fáciles. Si no de enrosques, pero siempre con las mismas palabras, los mismos conceptos, como si sintiera lo mismo. No puso copiar y pegar, su necesidad tan grande de tener a alguien a quien amar hace que siempre siempre sea un copiar y pegar. Ojalá esta flaca le corresponda en eso de tener necesidad de amar a alguien y caminar juntos de la mano, porque yo nunca la tuve. 
La noche venía bien, de pronto tuvo olor a melancolía, melancolía de qué, que mierda estoy haciendo. Ahora quiero escribir. No sé que quiero escribir, cualquier cosa, no importa, estoy cómoda acá y la gata se franelea contra mis pies. Las canciones que escuchaba hasta hace un rato ahora me dicen algo distinto. No puedo dejarlo salir. Tengo ganas de tomar mates largos. No tengo ganas de ir mañana a trabajar. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

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a veces creo que recién ayer
te diste cuenta de que tengo
ojos

miércoles, 30 de noviembre de 2011

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Hace meses que tengo que instalarle el antivirus a la computadora y nunca lo hago. Se me acumulan las notas sobre el escritorio, los mensajes que marco como no leídos para recordar que tengo que contestar, y las fotocopias que quizás nunca vaya a tocar. Hace semanas que intento terminar de leer una novela pero no me sale. No me gusta mucho, no es tan buena, pero ahora quiero saber cómo termina. Hoy llovió: había olor a tierra mojada, el trabajo estuvo tranquilo, me escapé a fumar puchitos con la vecina. A la vuelta me subí en la bici y algo me hizo pensar en Marcos. En casa, me puse el pijama, hice nuevas anotaciones que no sirven para nada y tomé un té (esta noche como que sí tengo muchas ganas de leer, quizás hoy sepa cómo termina la novela).

jueves, 20 de octubre de 2011

lejos de casa

1. Escucho conversaciones de mujeres cincuentonas, flacas, rubias, mantenidas por sus maridos como si todavía viviéramos hace cincuenta años, que hablan de piquetes en la vía y se ríen de sus desgracias burguesas. Acá al lado también hay una pareja careta (o al menos tienen pinta de ser una pareja careta, bueno) que toma café, y la mina se hace la linda. Es impresionante como se hace la linda, porque de hecho tiene una carita preciosa, pero sigue haciendose la linda, no sé, como si se le fuera la vida en ello. Entré al café porque era mucho lo que llovía, y siempre me termino enfermando, hoy no podía enfermarme. Pedí un café negro porque era lo más barato.

2. Iba a escribirte una carta. En vez de eso, utilizo una hoja ya escrita, para no caer en la tentación de arrancarla y dartela otro día, cuando tomemos mate, o té. Acá al lado de la plaza hay una escuela, de vez en cuando se escucha el timbre y los gritos de los chicos jugar. Perdí la noción del tiempo, no recuerdo ya hace cuánto tiempo estoy sentada en este banco. Hoy ví cosas que hacía tiempo no veía, y pienso cómo podemos olvidarnos de abrir lo ojos (parece que va a empezar a llover de nuevo, caen algunas gotas). Vi dos palomas muertas. Veo a la gente pasar y todos parecen tan tranquilos, los autos me dejan pasar cuando quiero cruzar la calle. Los pueblos tienen algo que parecen todos iguales, demasiado calor en verano, las calles anchas a las que no estoy acostumbrada. Me hice amiga de un perro. Tengo un poco de frío y vuelve a sonar el timbre de la escuela, parece que ahora va a empezar a llover en serio.  

miércoles, 5 de octubre de 2011

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escuchando blues
y acomodando ropa, ordenando el caos que dejé ayer
sobre el escritorio con tazas, yerba y libros con polvo.

me pinto las uñas porque
estoy acostumbrada a que sean azules y
mi vieja amiga, mañana o pasado,
lo va a notar

no te quedes con lo último, con mi voz temblorosa
porque antes de eso
tomamos mate y te conté una anécdota
de esas para indignarse un rato
de la gente que es una mierda

irse siempre cuesta porque dejamos cosas
y nos perdemos otras
pero una vez que estás lejos
ya no querés volver

y eso siempre fue así
lo que escribo no es lindo
pero dan tantas ganas de hacerlo

sábado, 1 de octubre de 2011

quizás mañana

Algún día me gustaría

que me cuentes todas esas cosas que pasaron, pero que no nos animamos a hablar, pareciera. Me gustaría que me cuentes cómo fue cuando estuviste en la situación en la que, creo, yo estoy ahora.
Algún día, también, me gustaría pasar largas horas haciendo lo que a veces hacemos, algún día, me gustaría pasar largas horas haciendo lo que muchas veces hacemos, largas horas.

Algún día, me gustaría olvidarte, y que me olvides, y a la vez por siempre recordar. Algún día me gustaría que tu recuerdo no se me hiciera presente, una y otra vez, en las madrugadas, en el medio de una lectura que no tiene nada que ver.

Algún día me gustaría, en realidad, no sentir necesidad de que me cuentes todas esas cosas que pasaron (pero que no nos animamos a hablar, pareciera), y simplemente estar, largas horas haciendo esto, o haciendo aquello, y a la noche luego seguir leyendo, con tu recuerdo, o sin tu recuerdo, algún día me gustaría que sea lo mismo.